Para empezar la entrevista Blancarte inventa un comercial, lleno de humor. “Mi nombre es Oscar y soy escritor y director de cine –nos dice-, y los invito a que vean esta revista y que vean esta entrevista, que habla sobre de mi vida, que habla sobre mis obsesiones en el cine y que habla sobre todo de esta magia maravillosa que es el séptimo arte”.
Así empezamos.
Nos habla de su infancia:

Historias que tenían que ver con monstruos marinos, seguramente porque había leído una novela de Julio Verne, otra de Emilio Salgari; me gustaba mucho leer también a Dickens, especialmente Oliver Twist, por la hermosura de sus imágenes. Me imaginaba esas escenas inventadas por mí o recreadas por mí, y luego me iba a mi casa y me acercaba a la ventana, y me quedaba mirando hacia el cielo, y allí también seguía instalado en mi pantalla imaginaria, y yo seguía imaginándome esas historias que no tienen nada que ver con las que ahora escribo, con lo que filmo, pero si tienen que ver en el sentido de los personajes, no como en el caso de “Entre la tarde y la noche”, donde una niña quiere ser escritora y se imagina sus propias historias, imagina monstruos y se imagina a ciclopes; esos personajes de mi infancia siguen presentes en mi memoria, como el propio niño que fui, y que aún me acompaña a todos lados, ¿no?. Me acompaña a donde yo voy, me acompaña siempre en donde estoy, ahí está mi niño, mi Oscar”.
¿Se considera profeta en su tierra?
Yo veo que hay un reconocimiento de muchas gentes, de muchos amigos. Ahora del Instituto de Cultura de Sinaloa, me otorgó un reconocimiento y fue una persona que no era de Mazatlán; pero lo que es el Instituto de Cultura de Mazatlán no me ha dado ningún reconocimiento, no he tenido acercamiento con las autoridades de acá, y no es que me preocupe pero ahorita que lo mencionas lo estoy diciendo, no, el reconocimiento que yo he recibido es básicamente por parte de la Comisión de Filmaciones del Estado. En ese reconocimiento no estuvo ninguna autoridad de Mazatlán. Ahora con el premio Sinaloa de las Artes tampoco ha venido alguien de Mazatlán, ni siquiera me han mandado un mensaje de felicitación, quien lo ha hecho es Culiacán, Los Mochis, y la Directora de Cultura. Un jurado determinó que yo debía obtener el premio Sinaloa de las Artes, lo cual me llena mucho de orgullo, me siento muy contento de recibirlo, me van a hacer un reconocimiento en el pueblo de Recoveco por haber hecho este testimonio de la lectura de “Cien años de soledad”, el documental que hice de “Voces corales de mi pueblo” y hasta ahí”.
Ha sido un trabajo de tener un pie aquí y otro en México. A veces me siento muy pleno con la gente de Sinaloa, sobre todo con gente que no es de Mazatlán, a pesar de que tengo grandes amigos aquí, y creo que eso tiene mucho que ver con que me ven más como el niño que hacia vagancias que como cineasta, como el niño que se trepaba en las columnas del Ángela Peralta para no pagar el peso en la taquilla y, por supuesto, cuando estaba en galería y me bajaba por las columnas para llegar hasta mero abajo y ahorrarme unos centavos, yo creo que me ven como el amigo de secundaria, de prepa, y se sienten muy contentos y orgullosos de que sea su amigo y yo me siento muy orgulloso de ellos, pero no se conoce tanto mi trabajo aquí, mucha gente no ha visto mi trabajo.
¿Qué proyectos que trae entre manos ahora?
“Traemos una serie de televisión, los documentales que vamos a hacer en Obregón y Álamos en , Sonora; acabo de vender un guión sobre cine de terror, sobre unos “Incubos”, terminé una producción ejecutiva, hicimos una película en tercera dimensión , una animación para niños que se llama “Asbaj” que se estrena en marzo se estrena. Produje también una película un poco experimental que se llama “El escondite”, es una película de terror que se estrena por mayo o junio, esa sale directamente en DVD, en eso estoy. Estoy trabajando en varios proyectos y tratando de seguir divirtiéndome en lo que me gusta: el cine”.