A unos días de la celebración del Carnaval Internacional de Mazatlán, Los Imperios, los reporteros la revista ENCUADRE, charlaron con el licenciado Raúl Rico, Director del Instituto Cultura, Turismo y Arte. Nos recibió con efusividad. Sin mayores preámbulos se dirigió a los lectores.
Hola, soy Raúl Rico, Director de Cultura y Arte de Mazatlán, y la invitación es para que nos acompañen a esta entrevista que versa sobre el carnaval, sobre la historia de los mazatlecos en el carnaval.
¿Cómo nace el carnaval de Mazatlán? Nos puede platicar un poco sobre esta bellísima historia.
El carnaval nace prácticamente con la ciudad Esta expresión no es un asunto figurativo. Cuando apenas había un grupo pequeño de personas en Mazatlán, se ordenó que hubiera un piquete de soldados que cuidaran y estuvieran muy pendientes, sobre todo, por el contrabando de la zona suscitado por la minería. En un momento dado los soldados dejaron de percibir su sueldo y empezó la inconformidad, entonces, para tranquilizar los ánimos, decidieron hacer una fiesta de carnaval y esta fiesta sirvió de desahogo para muchas cosas que les inquietaban. Para el festejo la tropa tomó a la esposa del comandante que, además de ser una señora que al parecer tenía el “corazón alegre”. Tal vez por eso le componen una canción que se llama “Los Papaquis”, que luego se convertiría en el himno de todas las reinas del carnaval.
Es así cuando nace el carnaval. Algunas veces esta fiesta se interrumpió, pero a mediados del siglo pasado y lo que va de éste, se celebra cada año. Pero al principio eran carnavales que se iban convirtiendo cada vez más ásperos, más ríspidos; en donde la gente se hacía las guerras de harina: la población se untaba en cualquier parte del cuerpo harina con cualquier pretexto y, entonces, cuando ocurrían excesos provocaban reacciones y que no siempre eran convenientes. También había las “burradas”, en las que se enfrentaban dos grupos antagónicos. Dos grupos eran los dominantes: los del muelle y los del abasto. Sus batallas consistían en cruzarse versos que incluían los temas del momento. Esas rimas progresivamente iban subiendo de tono, como en la película Dos Tipos de Cuidado, hasta que finalmente llegaban a las pedradas. Por ello llegó en que momento en que don Martiniano Carvajal, que fue el un prohombre de finales del siglo XIX principios del XX porque combatió la peste bubónica, creó un patronato que le diera orden a las fiestas del carnaval.
Así en 1898 nace el primer carnaval, ya como el que tenemos ahora: primero con un rey, por que en aquel tiempo era riesgoso para las mujeres lanzarse a los carnavales. Esta fiesta termina en paz, salvo por un ladrillazo que sufrió en la espalda un miembro de la familia Castellón. Posteriormente se apaciguan las aguas y, poco a poco, aparecen las mujeres como reinas. Desde entonces es una celebración ritual que tenemos en Mazatlán, tan ancestral para nosotros y que, además, hemos compartido con todo el Estado. Esta legendaria fiesta hoy se ha convertido en un elemento de promoción turística, también.

Usted ya tiene mucho haciendo carnavales. ¿Cómo concibe cada carnaval? ¿Cómo lo crea en la cabeza? ¿Cómo nace la idea? ¿Cómo lo va desarrollando? Se lo pregunto porque, desde antes, usted le da un nombre, una historia y, por supuesto, un andamiaje que hace que la fiesta luzca esplendorosa.
Bueno, cada carnaval tiene un tema. Esto se hace desde hace mucho tiempo; por ejemplo, fue muy célebre el carnaval de la victoria, con motivo de la finalización de la segunda guerra mundial. Algunos otros carnavales que tuvieron que ver con eventos importantes, con sucesos de su tiempo. Ahora los carnavales son más elaborados: hemos recurrido a la historia para crearlos, Los Imperios, como en este año, o repetir los ceremoniales de coronación de las grandes reinas, o bien hemos recurrido a cosas más de fantasía, como el espíritu de los carnavales, la tierra, el agua. Entonces es un proceso que se da cada año. Yo creo que efectivamente cuando se termina un carnaval, pues, ya estamos empezando el otro y así vamos viendo qué sigue. Se hace un análisis del pasado para no repetir la historia, eso es que lo hemos hecho. Tratamos, pues, de no repetir la misma historia y de tener una propuesta nueva y diferente.
Viene primero una idea general y luego ya viene toda una investigación, que tiene que ver con la historia, la literatura y las artes. Y dependiendo el tema general que se escoja, se le va dando congruencia, hasta desgajarlo en cuatro ideas principales; por ejemplo, el carnaval artístico, tienen que ver con los juegos florales. La idea de la pintura lleva un tema. El carnaval principal, o sea, la columna vertebral, tiene que ver con la Reina del carnaval ese es otro tema. El infantil, otro. En este caso, éste es uno de los pocos carnavales que tiene un segmento infantil. También existe un segmento cultural, que no todos los carnavales tienen. Asimismo, la del rey de la alegría es una temática distinta. Todos estos segmentos forman un conjunto, que están en relación directa con el tema principal, para que todas partes sean armónicas, y así crear un carnaval tenga que ver con la literatura, con la historia o con la imaginación, simplemente.

Bueno, este carnaval si tendrá novedades. Queremos darle un perfil diferente. Siempre hay el gran reto de nivelar la balanza: por un lado tiene como requisito conservar las tradiciones, porque a la gente le gusta conservar la esencia del carnaval y, por otro lado, tienes la responsabilidad de ir innovando para que no pierda frescura. Este año tiene elementos interesantes: estamos, por ejemplo, haciendo ejércitos, que son marionetas de dos metros que se manejan por un hombre o por una mujer cada una y están articuladas totalmente. Para el efecto, hemos hechos 4 ejércitos, para cada uno de los temas y, además, tenemos caballos que son también marionetas que se manejan por 3 hombres, uno en cada pata y uno más domina la cabeza. Esto representa el frente de cada uno de los ejércitos, el único que no tiene caballo es el chino, por que lleva dos dragones por delante. Entonces tendremos la presencia de la cultura china, con sus dragones. Tenderemos, asimismo, 6 perros. Vistos desde lo alto, se va a observar en los desfiles, por ejemplo, como se irán creando mensajes a través de ideogramas chinos.
No, pues, hay muchas. El carnaval es una anécdota tras otra, es una leyenda tras otra. Estamos elaborando gracias al maestro Enrique Vega, una memoria del carnaval y estamos compilando las películas y crónicas, y la verdad hay de todo. Desde la reina que iba embarazada; la que no se presentó a la coronación del martes porque se fugó con el novio, y ahora es su marido después de 50 años. La de la diva mezzosoprano del cine Zaragoza, que exigía muchas cosas en el cuarto de hotel y cuando iba a trabajar se presentaba en calcetas. El día que se cayó Cristóbal Colón y las ambulancias buscaban un hombre y no a una figura (ríe). Hay muchas cosas: el carnaval está hecho de historias, todo mundo tiene además una historia que contar.
Pero fíjate que hay algo muy importante que contar: hay personajes del carnaval que se han quedado para siempre, por ejemplo, hubo una época donde aquí el turista era una persona que se dedicaba a atender el turismo y que, aparte en carnaval se vestía como si fuera miembro de la corte: se ponía sus pelucas, traía sus bastones y anunciaba a las reinas. Era muy conocido los turistas. Había personajes como el “Mamucas” que era propietario de un restaurante, que era un magnifico cocinero de mariscos pero que en carnaval se transformaba y se subía a los carros alegóricos y la gente lo buscaba. Igual con el “Pácharo”, un hombre obeso que no podía ni siquiera pararse, pero era un personaje central en los desfiles: un desfile sin el “Pácharo” no era un desfile. O una reina que era de las familias Medrano y Coppel. Ella nos dejó una frase para la posteridad: “Yo no desciendo de reinas, reinas descienden de mi”. Todas estas historias que no se olvidan, porque están escritas en el imaginario popular.

¿Nos podría platicar de la parte cultural y literaria que aporta el carnaval a Sinaloa y a México?
¿Que es lo que se está recopilando para el museo del carnaval?
Ahí el que está trabajando es el maestro Enrique Vega, cronista de la ciudad. Primero estuvo compilando la antología que se ha publicado sobre el carnaval Hay también una compilación fotográfica y videográfica. Con esta información se esta creando el Museo del Carnaval, que es una deuda con la memoria de la ciudad. La Secretaría de Turismo compró y donó al Instituto de Cultura, la casa de Antonio Hass, un artista que tanto le dio a los carnavales. Solamente nos faltan los suficientes recursos para convertir este discurso, este material que se tiene compilado, en el museo del carnaval, que permita, no solamente celebrar la fiesta sino preservar su historia.
¿Cómo se complementa el carnaval con el puerto turístico y el puerto turístico con Mazatlán?
Es una fiesta de tres meses. Pero yo no podría pensar que el carnaval sin el entorno que tiene, una ciudad esta la playa, por la hospitalidad de su gente y, porque Mazatlán, posee una industria sin chimineas que hace de la ciudad que permite una relación personal con los visitantes, donde los hoteles, algunos son de cadena, pero muchos conservan todavía las tradiciones de Sinaloa y Mazatlán. Entonces hay mucho que ver en Mazatlán, no solamente es el carnaval, tenemos el área cultural que, el resto el año, tenemos una parte visual bellísima, tenemos un clima envidiable y, sobre todo, yo siento que hemos recuperado mucho el orden de un problema no resuelto, pero que no es ya preocupación ya para el turista.

Yo lo que haría es invitar a todo el mundo para que vengan al carnaval y vengan a Mazatlán el resto del año. No en balde ya hay una comunidad de cerca de nueve mil personas extranjeras que viven por lo menos seis o siete meses del año aquí. Mazatlán es un mercado que está en ascenso constante, porque es un lugar para vivir, es un lugar para estar y tiene lo que otros sitios no tienen: una sociedad estable, una sociedad abierta: Tú te puedes ir a Cancún, por ejemplo, y vas a encontrarte con una sociedad fortuita, una sociedad que está cambiando constantemente; aquí no, aquí el turista que viene a largo plazo se ha involucrado mucho en la vida social de la ciudad. Eso no tiene ningún otro sitio, así que en el puerto, sí hay más que pachanga.
¿Qué satisfacción le deja a usted la elaboración de un carnaval?
Mucha. Creo que después de tantos años, no puedo decir que no forma parte de mi vida y no nada más mía, sino de un equipo grande que se ha ido renovando y que ha ido creciendo y se ha especializado en este en el arte de hacer esta hermosa fiesta. En carnaval nos deja una gran satisfacción que es adictiva, porque no se puede dejar fácilmente...