Con horarios o sólo cuando apetece, ¿cuándo hay que comer?

¿Deberías comer cuando te lo dice el estómago o es mejor establecer un horario regular para comidas y aperitivos? Ambas perspectivas tienen sus pros y sus contras, ¿pero cuál es más recomendable a la hora de perder peso?

A man and a woman are having breakfast

Los beneficios de fiarte de las señales de hambre que manda el cuerpo

Una de las señales más básicas que manda el cuerpo es la del hambre. Ese proceso que se da en el estómago nos hace saber que es la hora de llevarse algo a la boca. La grelina, la hormona del hambre, se produce en el páncreas y en las paredes del estómago y trabaja para estimular el apetito.

Comer por tener hambre viene dado de forma natural porque los ataques de hambre son señales del cuerpo que te informan de que necesita un impulso de energía, preferiblemente de algo nutritivo.

Aprender a interpretar correctamente las señales del cuerpo, tanto si está hambriento como saciado, es tremendamente importante. A veces nos confundimos algunas emociones, tanto positivas como negativas. O confundimos los antojos con señales de hambre.

No esperes hasta estar muy hambriento para comer algo

¿Esperas a comer cuando tienes tanta hambre que te podrías comer cualquier cosa? Mal: esto suele resultar en comer demasiado. Cuando los niveles de azúcar en sangre bajan tendemos a ir a por cualquier alimento que caiga en nuestras manos. Evidentemente no es lo ideal cuando estás intentando perder peso. Para la gente que tiene problemas de azúcar, como la diabetes, esta caída extrema puede ser particularmente peligrosa.

Someone is having breakfast

Un argumento a favor de comer por horarios

Se abre el debate: ¿3 comidas abundantes o 6 pequeñas? Ceñirte a un horario ayuda a evitar el hambre. Además se reduce el riesgo de comer demasiado o de comer como escape emocional. Un análisis meta de 15 estudios sobre la relación entre la frecuencia de las comidas y la pérdida de peso probó que las comidas más pequeñas y regulares pueden ayudar a perder peso.

Un argumento en contra de las comidas planificadas

Si eres estricto con las horas de las comidas puede que empieces a desarrollar hábitos en lugar de tener hambre. Esto significa que acabarás tomando calorías incluso aunque el cuerpo no te las pida. Además hay un montón de gente que no se siente cómoda con un horario estricto de comidas. Para alguna gente, darle más importancia a los horarios implica darle menos a las señales naturales del cuerpo o ignorarlas del todo.

En resumen:

La nutrición debería ser un proceso natural, no una serie de reglas forzadas. Ambos métodos (el de los horarios y el de las señales de hambre) pueden ayudarte a perder peso. Si optas por seguir un horario, asegúrate de que no te fuerzas a comer aunque no tengas hambre. ¿Y si tienes hambre y tu siguiente comida no es hasta dentro de 2 horas? Mímate con un pequeño aperitivo, como estas barritas caseras de cereales. En cualquier caso, siempre tienes que escuchar a tu cuerpo. Come cuando tengas hambre, para cuando estés saciado. Si tomas comidas nutritivas, podrás lograr tus objetivos de peso con cualquiera de los dos métodos.

Fuente: runtastic.com

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