Leyendas: El Hospital de San Pedro y San Pablo.

Una monja que desaparece en las escaleras, lamentos que se escuchan al caer la noche, la figura de una niña jugando en lo que fueran unos jardines, sombras que aparecen y desaparecen por doquier, son sólo algunas de las pequeñas cosas que suceden en lo que fuera el Hospital de San Pedro y San Pablo que fue construido en el año 1541 por peticion del obispo de Tlaxcala, fray Julián Garces.

Los muros guardan insólitas historias que bien podrían esclarecer las docenas de leyendas que se cuentan sobre este lugar. “El patio huele a muerto”, dicen unos, lo que no es para menos, porque se sabe que en el siglo XIX era usado como fosa común.

En 1917 dejó de funcionar y el inmueble se le dió a Jesús Carranza. El edificio quedó abandonado y tuvo varios usos, hasta que en 1998 se rescató y se comenzó a restaurar y adecuar para destinarlo al entonces Museo Poblano de Arte Virreinal, que permaneció en funciones hasta 2002, cuando cambió a su actual vocación como San Pedro Museo de Arte.

En la actualidad dicen los trabajadores que han hablado con una monja, la cual curiosamente desaparece instantes después. Por eso, quien acude al museo sabe de antemano que puede toparse con un hecho inexplicable.

Muchas de las historias que se cuentan se han dado lugar por las múltiples injusticias que allí se cometieron.

Se cuenta que los indígenas fueron quienes más padecieron la desigualdad, porque eran recostados sobre petates, en el suelo, con la excusa de que no conocían las camas, en tanto que los enfermos de origen español gozaban de lujos en el hospital, durmiendo en un piso independiente y recostando sus cuerpos en cómodas camas.

Por eso dicen que muchos de los que murieron en condiciones desiguales siguen penando. Un recorrido por este lugar eriza la piel y de vez en cuando, se puede escuchar uno que otro quejido que se quedó atrapado entre los pasillos.

Incluso, con el afán de rescatar esas viejas historias, hace tiempo el Museo de Arte creó sonidos ficticios que se podían escuchar cruzando las puertas de lo que fuera el viejo hospital.

Además, se afirma que en los patios, algunos han visto la silueta de un hombre vestido a la usanza norteña, que al atravesar las luces, parece fundirse con los oscuros muros que enmarcan la edificación.

Así miles de relatos han surgido por quienes se han atrevido a visitarlo de noche…
¿Te atreverías a visitar este lugar?.

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ENGLISH.

The Hospital of San Pedro and San Pablo. A nun that disappears on the stairs, laments that are heard at nightfall, the figure of a girl playing in what were once gardens, shadows that appear and disappear everywhere, are just some of the little things that happen in what outside the Hospital de San Pedro y San Pablo, which was built in 1541 at the request of the Bishop of Tlaxcala, Fray Julián Garces.

The walls keep unusual stories that could well clarify the dozens of legends that are told about this place. «The patio smells like death», some say, which is not surprising, because it is known that in the 19th century it was used as a common grave. In 1917 it stopped working and the property was given to Jesús Carranza.

The building was abandoned and had several uses, until in 1998 it was rescued and began to be restored and adapted to be used for the then Poblano Museum of Viceregal Art, which remained in operation until 2002, when it changed to its current vocation as San Pedro Museum of Art. Today the workers say that they have spoken with a nun, who curiously disappears moments later.

Therefore, those who go to the museum know in advance that they may come across an inexplicable event. Many of the stories that are told have been caused by the many injustices that were committed there. It is said that the indigenous people were the ones who suffered the most from inequality, because they were lying on mats, on the floor, with the excuse that they did not know the beds, while the patients of Spanish origin enjoyed luxuries in the hospital, sleeping in a independent floor and laying their bodies in comfortable beds.

That is why they say that many of those who died in unequal conditions continue to suffer.

A tour of this place bristles the skin and from time to time, you can hear the occasional groan that was trapped between the corridors.

Even in an effort to rescue those old stories, the Art Museum long ago created fictional sounds that could be heard crossing the doors of what was the old hospital. In addition, it is stated that in the patios, some have seen the silhouette of a man dressed in the northern style, which when passing through the lights, seems to blend into the dark walls that frame the building.

Thus thousands of stories have emerged by those who have dared to visit it at night … Would you dare to visit this place?

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