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Panteón Rococó en Puebla: el ska convirtió la feria en resistencia colectiva

Por: Heidi Cabrera

Puebla, 25 de abril de 2026. La Feria de Puebla cambió de ritmo… y de tono. Después del pop y la nostalgia, llegó el turno del ska combativo: Panteón Rococó tomó el Teatro del Pueblo en una de las noches más esperadas del primer fin de semana.

La fecha no fue menor: sábado, pico de asistencia, y cartel compartido con Alejandro Fernández en el Palenque. Dos mundos distintos, misma conclusión: feria reventada.

🎶 Setlist: ska, discurso y memoria

Aunque no se publicó un setlist oficial completo del show en Puebla, el repertorio siguió la estructura de sus presentaciones recientes, con clásicos que funcionan como himnos generacionales:

  • “La dosis perfecta”
  • “La carencia”
  • “Esta noche”
  • “Estrella roja”
  • “Triste realidad”
  • “El último ska”
  • “Vendedora de caricias”

Aquí no hay canciones aisladas: hay narrativa. Cada tema conecta con protesta, identidad y memoria colectiva.

⏱️ Duración: energía sin pausa

El concierto arrancó en horario estelar del Teatro del Pueblo (alrededor de las 9:00 p.m.) y se extendió aproximadamente entre 1 hora y media y 2 horas, manteniendo el ritmo alto y constante.

No hubo descansos largos: hubo slam, brincos y coros continuos.

👥 Asistencia: sábado a reventar

El dato clave es el contexto:

  • Día sábado (máxima afluencia)
  • Cartel fuerte del fin de semana
  • Acceso incluido con boleto general (~50 pesos)

Resultado: Teatro del Pueblo lleno con miles de asistentes, uno de los picos de asistencia en lo que va de la feria.

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🔥 El momento: música como postura

A diferencia de otros shows, lo de Panteón Rococó no es solo entretenimiento.

En Puebla quedó claro que su música sigue siendo:

  • Política
  • Social
  • Y profundamente colectiva

El público no solo cantó… respondió.
Cada coro se sintió más cercano a consigna que a canción.

🎤 El veredicto

Panteón Rococó no vino a agradar.
Vino a sacudir.

Y en una feria donde conviven todos los géneros, su presentación dejó algo claro:
cuando el ska entra en escena, la fiesta también puede ser resistencia.