3 razones por las que las oficinas tradicionales ya no son suficientes en tiempos de COVID-19

Ciudad de México.- La nueva normalidad ha acelerado la adopción de muchas tendencias en el sector inmobiliario. Hoy, la característica más importante para una persona o empresa que está buscando una oficina es la flexibilidad. Los clientes demandan espacios y términos comerciales flexibles, que se adapten a sus necesidades puntuales y minimicen su gasto y riesgo futuro. Ante ello, los espacios de coworking están ganando una ventaja importante frente a las oficinas tradicionales. 

Comunal Coworking, líder en espacios de trabajo que al día de hoy administra más de 40,000 metros cuadrados entre México y Perú, explica por qué es importante la flexibilidad en la nueva normalidad, y cómo es que ellos la materializan.

1. “Asset-Light”
Acondicionar una oficina suele implicar una inversión inicial importante de tiempo y dinero. Las empresas tienen que destinar capital y horas de su personal a subcontratar arquitectos, diseñadores de interiores y empresas de construcción, y pueden demorarse más de 6 meses en acondicionar un espacio con activos fijos que sólo se deprecian en el tiempo. Esto no sólo tiene un impacto en el flujo de caja, sino que presenta barreras de salida, en el caso de que la empresa tenga que dejar la oficina por algún motivo. 

Con un modelo como el de Comunal, los clientes se ahorran la inversión en activos fijos, pues la oficina está 100% lista para que se muden al día siguiente. Asimismo, tampoco tienen que encargarse del mantenimiento de la oficina ni de la administración del día a día, dado que el coworking se encarga de proveer un servicio premium “todo incluido”. Es decir, los clientes adoptan estructuras más ligeras, y pueden enfocar sus recursos limitados en lo que realmente les importa: crecer.

2. Contratos Flexibles

Las oficinas tradicionales suelen exigir contratos forzosos a plazos largos, y piden avales y depósitos en garantía, lo cual implica un gasto financiero. Además, suelen tener cláusulas rígidas con una variedad de reglas, penalidades y barreras de salida. 

A diferencia de esto, las oficinas compartidas ofrecen contratos simples, transparentes y sumamente flexibles. El cliente elige el plazo del contrato, el tipo y la cantidad de membresías que requiere, e incluso los servicios que quiere o no incluir dentro de su paquete mensual. Asimismo, si a lo largo del contrato el cliente quiere crecer, reducirse o efectuar algún cambio en su membresía, puede hacerlo fácilmente. De esta manera, los clientes pagan únicamente por lo que realmente usan. 

Un ejemplo concreto de esto es el de las membresías rotativas que ofrece Comunal. Bajo esta modalidad, las empresas pueden duplicar la cantidad de colaboradores que hacen uso de su oficina sin costos adicionales. Por ejemplo, una empresa puede contratar un espacio para 50 personas, pero hacer que lo usen 100 colaboradores, rotando según días de semana u horas del día. Esta coordinación, además, se facilita mediante la tecnología propietaria que posee Comunal, a través de la cual los clientes pueden ver, reservar y administrar los espacios disponibles, generando grandes eficiencias en costos. 

3. Espacios  Dinámicos

El espacio de coworking también ofrece flexibilidad y dinamismo, lo cual contribuye enormemente a la motivación, productividad y bienestar de los colaboradores. 

Más allá de determinar cuánto espacio empleará una empresa (evitando pagar por áreas innecesarias o subutilizadas), los clientes de Comunal y otros espacios de coworking tienen la posibilidad de trabajar desde su oficina o desde alguna de las numerosas áreas comunes como phone booths, salas de juntas, centros de innovación, áreas de descanso y cafeterías. Las oficinas no sólo ofrecen diseño e infraestructura de primer nivel, sino que tienen espacios diversos que se adaptan a las dinámicas puntuales del colaborador a lo largo del día. 

La nueva normalidad ha instaurado muchas exigencias en los clientes de oficinas corporativas, que sólo los espacios de coworking como Comunal pueden atender. Hace mucho que la flexibilidad y el dinamismo cobran especial importancia frente a la oferta rígida de las oficinas tradicionales, pero la pandemia ha acelerado el auge del coworking, que llegó para quedarse. 

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