¿Hay que usar mascarilla?

La Organización Mundial de la Salud ha publicado nuevas recomendaciones sobre el uso de mascarillas, que incluyen el uso generalizado por la población de mascarillas de tela en zonas donde haya transmisión comunitaria y no se pueda mantener la distancia de seguridad. 

La Organización ha encargado una investigación sobre los materiales que deben tener las mascarillas de tela para crear una barrera que impida que si alguien está infectado pueda expulsar gotas con virus e infectar a alguien más.


“Recomendamos tres capas para fabricarlas: la interior debe ser un material absorbente como algodón, una intermedia de un material que no sea tejido como polipropileno, que es el filtro, y una exterior de un material no absorbente como poliéster”, detallaba la doctora María VanKekhove.

Los expertos insisten en que las mascarillas de tela se deben llevar en lugares como transporte público o tiendas. En esas circunstancias, los mayores de 60 o las personas con enfermedades previas, se recomienda usar una mascarilla quirúrgica. 

Insistieron en que si una persona tiene síntomas debe estar aislado en casa y llevar una mascarilla quirúrgica, al igual que la persona que lo cuide.

A pesar de esto, el doctor Tedros enfatizó que ningún tipo de mascarilla es suficiente para no infectarse

«No puedo decir esto más claro: las mascarillas por sí solas no te protegen del COVID-19. Las mascarillas no reemplazan la distancia física, lavado de manos y otras medidas. Las mascarillas solo benefician si son parte de una estrategia integral».

¿Cuáles son las recomendaciones de la OMS para los países que se están planteando que la población general utilice mascarillas en entornos comunitarios?

En el caso de los países que se están planteando en este momento el uso de mascarillas, la OMS recomienda a los responsables de la toma de decisiones que apliquen un enfoque basado en el riesgo y tengan en cuenta lo siguiente:Finalidad del uso de la mascarilla: si la intención es impedir que el usuario transmita la infección a otras personas (control de los focos de infección) o proteger al usuario (prevención).

Riesgo de exposición a la COVID-19 

  • en función de la epidemiología / número de casos en la población: si existe una transmisión comunitaria elevada y no es posible aplicar otras medidas como el rastreo de los contactos o la realización de pruebas. 
  • en función de la ocupación: por ejemplo, para personas que trabajen en contacto estrecho con el público (agentes de salud comunitarios, personal de cajas).

Vulnerabilidad del usuario de la mascarilla y de la población: por ejemplo, si los suministros son suficientes podrían utilizar mascarillas médicas las personas con comorbilidades como enfermedades cardiovasculares o diabetes, los ancianos o los pacientes inmunocomprometidos.

Entorno vital de la población: entornos con alta densidad de población (como campos de refugiados y otras zonas hacinadas) y entornos donde resulta imposible mantener una distancia segura (como autobuses y otros medios de transporte con alta ocupación).

Viabilidad: viabilidad y costos de las mascarillas, acceso a agua limpia para el lavado de las mascarillas higiénicas, y tolerancia de los usuarios a los efectos adversos del uso de la mascarilla.  

Tipo de mascarilla: mascarillas médicas frente a higiénicas (priorización de las mascarillas médicas para los profesionales sanitarios, los pacientes sintomáticos y sus cuidadores).

Además de estos factores, entre las posibles ventajas de que las personas sanas utilicen mascarillas en entornos comunitarios figura la reducción del posible riesgo de exposición asociado a las personas infectadas que se encuentren en el periodo presintomático o sean asintomáticas. 

Cualquier decisión sobre el uso de mascarillas debe tener en cuenta los posibles riesgos e inconvenientes:

  • El uso de mascarillas higiénicas o de tela podría aumentar las posibilidades de infección por COVID-19 si la mascarilla se toca a menudo con las manos sucias y se contamina, o si se mantiene sobre otras zonas de la cara o la cabeza y después se vuelve a colocar sobre la boca y la nariz
  • En función del tipo de mascarillas utilizado, estas pueden dificultar la respiración 
  • Pueden dañar la piel de la cara
  • Pueden dificultar una comunicación clara 
  • Pueden ser incómodas de llevar 
  • El uso de mascarillas, cuyas ventajas son poco claras, podría crear una falsa sensación de seguridad en los usuarios y provocar así una menor aplicación de medidas preventivas probadamente beneficiosas como el distanciamiento físico y la higiene de manos. 

Cómo ponerse, usar, quitarse y desechar una mascarilla

‎Antes de ponerse una mascarilla, lávese las manos con un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón.

  1. Cúbrase la boca y la nariz con la mascarilla y asegúrese de que no haya espacios entre su cara y la máscara.
  2. Evite tocar la mascarilla mientras la usa; si lo hace, lávese las manos con un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón.
  3. Cámbiese de mascarilla tan pronto como esté húmeda y no reutilice las mascarillas de un solo uso. 
  4. Para quitarse la mascarilla: quítesela por detrás (no toque la parte delantera de la mascarilla); deséchela inmediatamente en un recipiente cerrado; y lávese las manos con un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón.

Fuente, imagen y redacción: news.un.org