Fotografías/ Redacción: Heidi Cabrera.
La ciudad de Puebla vivió una jornada de profunda devoción con la edición número XXXIII de la Procesión de Viernes Santo, considerada la más importante de América Latina. Miles de personas se dieron cita en el Centro Histórico para acompañar a siete imágenes religiosas representativas del catolicismo poblano.
Imágenes veneradas y templos de origen
Las imágenes que encabezaron la procesión, junto con sus templos de origen, fueron:
- Virgen de la Soledad – Templo de la Soledad, 3 Oriente y 5 de Mayo.
- Virgen de los Dolores – Templo del Carmen, 16 de Septiembre y 17 Oriente.
- Señor de las Maravillas – Templo de Santa Mónica, 5 de Mayo y 18 Poniente.
- Jesús Nazareno – Parroquia de San José, 6 Oriente y 2 Norte.
- Señor de las Tres Caídas – Parroquia Santo Ángel Custodio de Analco, 3 Oriente y 12 Sur.
- Jesús de la Misericordia – Templo de la Compañía, 4 Sur y 3 Oriente.
- Santo Niño Doctor de Tepeaca – Santuario del Niño Doctor, Tepeaca, Puebla.
Recorrido y organización
El cortejo religioso dio inicio a las 12:30 del mediodía desde el atrio de la Catedral de Puebla, ubicada en la 5 Oriente y 16 de Septiembre. El recorrido avanzó por la avenida 16 de Septiembre, cruzando el Zócalo, continuó por Juan de Palafox y Mendoza, la 2 Norte y 4 Oriente, y llegó hasta el Paseo Bravo. Finalmente, el contingente retornó por la avenida Reforma para concluir cerca de las 4:00 p.m. nuevamente en la Catedral.
El evento fue encabezado por el arzobispo Víctor Sánchez Espinosa, y organizado por la Arquidiócesis de Puebla en conjunto con la UPAEP, el Ayuntamiento de Puebla, y cuerpos de seguridad pública, quienes resguardaron en todo momento la integridad de los asistentes.



Reflexión en el Paseo Bravo
En el emblemático reloj de El Gallito, ubicado en el Paseo Bravo, se realizó una segunda reflexión durante la procesión. Este momento brindó a los fieles la oportunidad de meditar sobre el sacrificio de Cristo y renovar su compromiso espiritual.

Incidentes por calor extremo
Durante la procesión se reportaron temperaturas elevadas, alcanzando los 28.1°C. Estas condiciones provocaron el desmayo de cuatro personas por insolación. Los afectados fueron atendidos de inmediato por los servicios de emergencia y Protección Civil, sin mayores complicaciones.

Una manifestación viva de fe
Cada año, la Procesión de Viernes Santo en Puebla no solo representa una tradición religiosa, sino una manifestación viva de la fe que une a generaciones enteras. Familias completas, jóvenes, adultos mayores y turistas caminan en silencio, rezan, lloran y cantan con fervor. Es una escena que transforma el bullicioso Centro Histórico en un templo al aire libre, donde la devoción se palpa en cada paso, en cada mirada, en cada lágrima.
En Puebla, la fe no solo se celebra: se vive, se hereda y se comparte. Y cada Semana Santa, esa fe vuelve a llenar las calles de esperanza.





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